Recomendaciones para ser una pringada en el gimnasio

¡Buenos días! Cuando hice mi lista de propósitos para este año nuevo 2014, nunca pensé que fuese a conseguir el de practicar “algo” de deporte. Como ya me estoy convirtiendo en una “experta” (léase con tono irónico) os quiero dar mi particular kit de iniciación y/o recomendaciones:

En primer lugar, tenemos que decidir si tenemos suficiente fuerza de voluntad para simplemente ir a correr por tu cuenta y riesgo por la calle tú sola (o andar en bicicleta o hacer ejercicios en casa) o si prefieres irte a un gimnasio y apuntarte a unas clases de algo a lo que te obligues a ir porque lo tienes pagado.

Yo escogí (pobre de mi) ir al centro social del barrio en vez de ir a un gimnasio, ya que es muy barato (o eso me pareció a mi desde mi más absoluta ignorancia en este mundillo). Y en vez de máquinas o gimnasia, me lancé con el aerobic por eso de que me gusta bailar.

Apúntate justo después de navidades: esto es taaan típico que el de  recepción que te toma los datos hasta casi se ríe de ti. Esta es la situación que puede darse:

Recepcionista: ¿Vas a empezar ahora? 

Tú: Sí..

Recepcionista: Aaaaah…es que el grupo lleva ya desde septiembre…(con un tonito inquietante…)

Tú entonces sólo empiezas a temblar de miedo….ya imaginas lo que te espera: tías híper cachondas, dándolo todo en aerobic, que hacen unas coreografías imposibles mientras sudan a chorro (pero huelen a rosas) y que tienen cara de ángel. MENTIRA. Lo que te vas a encontrar, en muchos casos, son en realidad, señoras de 50-60 años (salvo un par de excepciones) que SÍ que dominan las coreografías endemoniadamente bien. La profesora repite el paso un par de veces y ellas ya lo hacen como si estuviesen programadas para ello. MIEDITO sentí el primer día, eran como robots.

Allí me planté yo el primer día con la única ropa para hacer deporte que tengo, que también podría llamársele “conjunto con el cual se te ve a leguas que eres una novata”

la foto 1Tenis de “correr” de mi madre, que ella sólo utilizó en el camino de Santiago, hace muchos años y que son dos tallas más de la que yo llevo normalmente en mi calzado.

la foto 2Leggins de hace mil años, cuando estaban muy de moda para vestir por la calle.

la foto 3Camisetas del Celta.

la foto 4Top-sujetador deportivo. Lo tengo de la época en la que el espíritu de Shakira se apoderó de mi y de mis amigas y nos apuntamos a clases de danza del vientre y había que llevar la barriga al aire.

Entonces me doy cuenta de que llevo incorporado el kit con el cual hacer perfectamente el ridículo: los leggins se me caen ya que la goma está cedida porque llevan años guardados en el armario, la camiseta me da un calor terrible ( ¿de verdad los jugadores de fútbol tienen que llevar ese horno encima?), los tenis me son incómodos porque no son mi talla…Luego, para colmo, inevitablemente te giras y ves a tu alrededor que las pocas chicas jóvenes que allí acuden van divinas de la muerte con unos tenis de estos flúor monísimos última moda, unas camisetas chulísimas, unos leggins de Oysho de galaxia preciosos, etc.

Dejando de lado el debate fashionístico que en mi misma se abrió (¿me compro algo de ropa de deporte y así me saco el mono que tengo de ir de compras y a la vez no me salto el compromiso de no comprarme ropa hasta las rebajas de julio porque esto en realidad “me hace falta”?), la verdad que el primer día fue un infierno, tuve la genial idea de ponerme un poco hacia adelante para ver bien a la profe y no perderme. ERROR. No había manera de seguir a la profesora, y en ese sitiazo te ve haciendo el ridi todo el mundo desde todos los ángulos posibles. Te desmoraliza que las señoras sean como máquinas del aerobic y llegas a casa con la lengua de fuera diciendo que no vuelves jamás.

la foto-1Foto del primer día de clase, estaba tan motivada que llegué con casi un cuarto de hora de antelación.

El camino de vuelta a casa es siempre muy duro para mi. En mi caso es cuesta arriba (bastante empinada) y para colmo paso por delante de una pastelería y la calle huele a donuts recién hechos. Me cabreo. MUCHO. Es como si el Karma se estuviese riendo de mi o como si la naturaleza me pusiese a prueba.

la foto-2Madalena de almendra con merengue de fresa y corazones de chocolate de la pastelería del barrio. Ahora entendéis mi enfado, ¿verdad?

El segundo día apareces allí, con ganas renovadas pensando para ti misma “bueno, el otro día era el primero, no pasa nada, hoy seguro que lo haces mejor”. ERROR. El segundo día a la profe se le ocurre esa genial idea llamada STEP. Ese aparato, que es un escalón poseído, y que se mueve para todos lados en cuanto lo pisas. Auténtico TERROR sentí ese día. Y me dije a mi misma “No vuelvo a hacer step si el escalón este de marras no es de hormigón armado pegado al suelo“.

Pero a la semana siguiente volví a mis clases de aerobic (sólo son dos veces a la semana, para iniciarme me llega de sobra) y la verdad que estoy contenta y me estoy volviendo constante: siempre tengo ganas de ir y me divierto mucho. Seguiré siendo una patana y me perderé mil veces, pero por lo menos estoy en movimiento. Así que desde aquí os mando muchos ánimos a los nuevos “pringados” en este mundo del deporte!!!

Espero que os haya gustado, estad atentos al blog mañana, tengo preparada una sorpresa!!!

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8 pensamientos en “Recomendaciones para ser una pringada en el gimnasio

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